jueves 31 de diciembre de 2009

Otro año más...



Otro año más "y otro años menos", que dice mi madre cuando le da por la metafísica de mesa camilla. Y caminando hacia la muerte voy. Pero no nos pongamos serios que aún nos queda la fiesta de Nochevieja a la que no pienso acudir, por cierto, porque las chicas de la foto que me han invitado no parecen serias. No parecen formales y uno ya tiene una edad como para sentar la cabeza y huir de las orgías y todo eso, porque las chicas son muy pesadas y sólo piensan en lo mismo. Cansa verlas todo el tiempo con las bragas en la mano y haciéndote proposiciones deshonestas. Lo siento, pero uno ya elije con mucho tino las orgías a las que me acude porque eso del sexo por el sexo da mucha fatiga. Las orgías me dan flato. Tengo que consultarlo con mi doctora favorita por ver si me manda algo.

miércoles 30 de diciembre de 2009

Los ricos terroristas y los pobres resignados



El presidente Obama ha considerado inaceptables los fallos de seguridad advertidos en el frustrado intento de volar un avión con 289 pasajeros. Y tan inaceptables, porque el muchacho estaba incluso en una lista de sospechosos pero lo que nos preocupa es que el tipo venga de una familia muy rica pues su papi es banquero, el muchacho tiene estudios superiores y ha vivido mucho tiempo en Londrés. !Joder, cómo está la clase alta! Si la burguesía acaudalada pone bombas, qué tendrían que hacer los pobres: ¿Ir a las rebajas que empiezan adelantadas?...

martes 29 de diciembre de 2009

Fetichismo sensual

No hay nada más erótico que una mujer vistiéndose. Desnudarla es un ritual que está ya muy visto y la perversión está en verlas vestirse. En esas posturitas que adoptan para ponerse las medias, por ejemplo. O en una visión fetish, como la de la foto, cuando ella está en su despacho con liguero, medias con costura y talón cubano. Sobre todo si es tu jefa, que conste. O la médico que te receta el Valium. O la secretaria judicial que está a punto de redactar la diligencia par detenerte. Que da mucho más morbo, oye. Hay que ver lo perverso que es uno.

domingo 27 de diciembre de 2009

Navidad

Es Navidad y aparte de las luces, las cenas y las cucamonas de hermanamiento universal, también se nota como la efemérides se ha desvaído de tanto trajinarla y se nos ha quedado como un manoseado mantón de manila que sacamos a pasear una vez al año para la fiesta folclórica turístico-cultural. Nos lo recordaba el otro día la atea Almudena Grandes en El País : «Cuando yo era pequeña, la Navidad empezaba el 22 de diciembre. El día de la lotería nos daban las vacaciones, y por la tarde nos íbamos al centro a ver las luces. Este año, ya llevan puestas casi un mes. Y, digo yo, si ya somos paganos, ¿no podríamos volver a la austeridad de cuando éramos creyentes?»

Ella añora cuando la Navidad era austera, es decir, sencilla, es decir, cuando era Navidad y hasta los ateos la sentían como algo especial que no tenía nada que ver con las «fiestas» actuales en las que no sabes qué se celebra. Lo saben algunos, claro, unos pocos, porque la mayoría la han asimilado como Hallowen y el muchacho del anuncio ya no regresa a casa con el Almendro, sino con el juego de la play.

Pero algunos todavía añoramos los dulces caseros, la Misa de Gallo, poner el belén, decorar la casa, los Reyes Magos y pedir el aguilando de puerta en puerta, aunque sea una cebolla. Toda esta liturgia se ha esfumado y ya no volveremos a recuperarla porque ahora puedes comer turrón en Octubre y los juguetes de Reyes puedes mercarlos todo el año. Y los langostinos de la cena de Nochebuena se engullen también a destajo cualquier lunes al salir del trabajo. Proust ya no encuentra la magdalena, sino una hamburguesa con guirnaldas y luces de neón porque la Navidad la hemos alicatado hasta el techo y la pagamos a plazos con la tarjeta de crédito que la banca nos han facilitado para vivir la verdad, verdadera, en la república independiente de IKEA, es decir, en el centro comercial. Y con gasto.

Es lo que hay, verdad usted, porque recuerdo que hace dos años unos jóvenes llamaron a la puerta de mi casa y cuando vi que eran niños, les dije que no molestaran porque los niños que tocan el timbre para chingar por la noche son unos maleducados, etc., etc. “Vámonos”, se dijeron entre ellos. "Aquí tampoco nos dan el aguilando”. Y entonces me asomé un poco más y me di cuenta de que llevaban panderetas y zambombas, y que me había dejado llevar por los prejuicios y había supuesto que los niños no llaman a tu puerta para cantar villancicos, porque eso no es moderno, no se estila, no viste.

Así que bajé precipitado por las escaleras, los busqué por la calle y cuando los encontré les pedí disculpas y les di su aguinaldo. Me dieron las gracias alborozados y me volví emocionado reprochándome haber sido tan necio como para dejarme llevar por la dictadura políticamente correcta que te impide comportarte tal y como eres; tal y como somos una vez que nos hemos pelado de los chipirrinchis laicos. Al año siguiente los esperé pero ya no vinieron. Feliz Navidad.
(Columna publicada en el semanario de papel El Mirador de Cieza)

sábado 26 de diciembre de 2009

Qué bello es vivir



Este año no "han echado" Qué bello es vivir en la tele, como todos los años por Navidad, y algunos lectores de los medios digitales se han quejado. Dicen que a pesar de ser algo empalagosa, sobre todo al final, la echan de menos. Y es verdad: la peli de Capra es pelín inocente, pero es genial. Nos permite ser buenos al menos una vez en la vida, cuando la vemos, porque parece que todos lloramos con el final. Al menos sirve para algo. Yo la tengo en DVD (como confiesan otros muchos), y alguna que otra vez me la echo al coleto para recordarme que sigo vivo y que los hijos de puta (que también ven la peli, por cierto), no se salen con la suya.
PD.- Me dicen que si la "echaron" por el canal 7 Región de Murcia, pero a la 1 de la madrugada.

martes 22 de diciembre de 2009

Feliz Navidad



Feliz Navidad para todos. Voy a descansar unos días y aquí os dejo unas "postal" de Sebastiano Conca, llamada Adoración de los Pastores. La obra es de 1720 y pertenece al Getty Museum de Los Ángeles. Lo que más me gusta de la imagen es que la única luz proviene del niño por lo que lo convierte en el centro del cuadro. Una genialidad de este pintor poco conocido (que también intentó El Grego en su Adoración), para desearos Feliz Navidad.

domingo 20 de diciembre de 2009

Mentiras

Obama ha recogido en Oslo su Premio Nobel de la Paz y ha insistido en ‘la necesidad de las guerras justas’. Una revelación que nos ha pillado soltando palomas de la paz porque ahora resulta que eso ya lo habían dicho todos antes, mucho antes, por lo que el premio deberían repartirlo entre tantos pacifista de ‘guerra justa’ que ahora invocan empingorotados el «si vis pacem, para bellum» (si quieres la paz prepárate para la guerra). El primero Zapatero, nuestro componedor, que tras oír a su mentor se ha cuadrado en el saludo y va a enviar 300 soldados a una guerra que no existe, aunque se manifiesten contra ella.

Porque hace unos días se manifestaron en Murcia contra la guerra de Afganistán, pero resulta que allí no estamos en guerra, según el Gobierno, sino en una actividad de animación sociocultural porque las guerras sólo se hacen en Irak y las demás son de mentirijillas, como las de cartón piedra, pues los españoles estamos en una zona hortofrutícola opiácea para aunar esfuerzos y participar en festivales folclóricos.

O quizás todo sea una mentira, cochina, que no tiene nada ver con otras mentiras, piadosas, que son mentiras pero que no son mentiras, y no sé si me explico, porque a mí una vez me presentaron a una chica maravillosa que me dijo que trabajaba en «atención al cliente». Y tenía razón: era puta, según supe luego.

Así que no mentía, atendía a los clientes, aunque yo me hubiera imaginado que trabajaba en un concesionario de coches. No sé por qué siempre que me dicen «atención al cliente» me imagino que venden coches. Tampoco supe interpretar que a su jefa, la madama, la llamara «Jefa de Recursos Humanos». Son términos que sólo se estudian en la Escuela de Negocios y yo a tanto no llego.

Así que no dudé de que trabajaba vendiendo coches y no le pregunté más. Porque ella no me había mentido, aunque nunca me cuestioné porque vendía coches de madrugada en un lujoso chalé de las afueras. Me extrañó, pero como la confianza en la pareja es fundamental para la estabilidad del amor, etc., etc., no quise importunarla. ¿A ti no te parece extraño que venda coches de noche?, me preguntaban algunas de mis amigas muy redichas. Pues no, listas, porque serán coches de rallyes y esas carreras son nocturnas. Que sois muy listas.

Y yo confiaba en ella porque era sincera, no me mintió, trabajaba en ‘atención al cliente’ y además decía que era muy «amiga de sus amigos». Mucho, porque se lo hacía con todos ellos, según supe luego. Eso fue entonces, claro, porque ahora uno busca una chica que no sea tan ‘amiga de sus amigos’.

O que sea lo menos amiga posible. Y que si trabaja en ‘atención al cliente’ lo haga en un concesionario de coches, como está mandao, que uno está ya muy mayor y no le gustan mucho los nuevos inventos de los chaleses en las afueras que además te salen carísimos pues tienes que pagar el taxi para ir a recogerla. No es mucho pedir: un trabajo céntrico, vendiendo coches y que no sea muy amiga de sus amigos. Y que le guste la sinceridad. Y la paz, digo, las guerras justas.

(Columna publicada en el semanario de papel
El Mirador de Cieza)